Mientras tanto...

Mientras tanto en Paris, Adriana y Gil paseaban por las calles de la Ilê de Paris, enamorados, como si un escritorzuelo de blog de mala muerte explotase clichés culturales como recurso narrativo; sin embargo, poco importaba, ya que iban riendo, ahondando en la profundidad del alma del otro con bromas, sutiles malentendidos e inquisitivas aunque sutiles preguntas. Cada pregunta era una puerta misteriosa en cuyo reverso podía hallarse la condena o la luz al final del tunel de la duda existencial. Quizas fuera una gran noche, eso el tiempo habría de decirlo; pero por ahora era un momento perfecto.

Mientras tanto, en Tokio, Toru y Naoko salían del bar del distrito de Shinjuku donde habían cenado; eran felices porque disfrutaban de un amor que en otros lares fue, es y será imposible. Eran felices porque ya nada les podría separar, vivían unidos por el recuerdo de Kazue, su fallecido amigo, que con su muerte les lego el mayor regalo de todos, el saber lo efímero de la vida y la imperecedera memoria de un gran hombre asesinado por el laberinto de su propia mente y mano.
Mientras tanto, en Nueva York, dos turistas son felices por haber llegado por fin a la Insomne ciudad; estan sentadas en un banco de Central Park imaginando millones de historias con las que conmoverán personas, dando pinceladas de color a la gris realidad de aquellos que leyeren sus letras, mandadas con amor desde New York.
Mientras tanto, en una playa anónima del Caribe, un viejo, antaño gran boxeador, en su barca sin nombre, lucha contra un gran pez en un combate singular por la superioridad. Es un combate duro, sobre todo para el anciano Santiago, que pugna no solo contra el pez, sino contra sí mismo. En el suelo de la barca, lucha contra el universo de los astros por sobrevivir, por pescar al pez; pero es su mente lucha contra su propio universo, una guerra eterna, pero de resultado ya decido entre si matar al pez con el seductor arpón de brillante hierro  que yace a la diestra del viejo, o continuar la lucha. El resultado ya fue decidido mucho antes, durante toda una vida de experiencia.  El viejo vencera al pez y al universo de una forma honorable, ya que se lo debe al pez, a sus anteriores y a sí mismo. Luchar con honor. Es un viejo que en el mar infinito, halla respuesta a un enigma digno de dioses.
Mientras tanto, en España,M e I son felices, porque están juntas, como desde hace tiempo querían. Están en la Cala Blanca y pronto regresarán a casa. Pero sobre todo son felices porque saben que el suyo es un gran amor sin mácula ni pecado, porque son Anfítrite y Casiopea, y ni Escila ni Caríptides serían capaces de dañarlas. Son felices porque dentro de poco harán un gran viaje. Su primer Gran viaje juntas. Son felices porque viven un momento prefecto, contra el que los siglos baten en vano.
Mientras tanto, en Liverpool una fotógrafa imortaliza momentos y lugares para compartir. Ultimamente está triste por motivos que ni ella alcanza a comprender, pero siente esperanza en su interior y anhela hallar pronto la salida del túnel de melancolía en que se halla.
Mientras tanto, en Berlín, Alex e Iván son felices porque tras mucho tiempo de incertidumbre han hallado la respuesta a sus dudas, y están dispuestos a contrariar al Universo si es necesario con tal de estar juntos hasta el fin del tiempo.
Mientras tanto, más cerca o más lejos, de una forma real o metaforica hay un chico cuya alma está en construcción; un loco que muy a su pesar, tiene la soledad como inseparable compañera; un chico sin alma que busca en el Paraiso Artificial de tinta y papel la respuesta a demasiadas preguntas, todas ellas incontestables. Sin embargo, es feliz porque sabe que siempre lo mejor está por llegar.

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